-¿Te puedo pedir una cosa? -Sí, dime -No te acostumbres a mí. -¿Cómo? -Que no te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad matutina, ni a mis sonrisas en esos momentos, ni a mis besos, ni a mi olor. No te acostumbres a que hablemos de tus problemas, ni a que te escuche con atención. No te acostumbres a como te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mis mejillas rojas como un tomate cuando te ríes de mí, ni te acostumbres a mi rabia, ni a reírte de las cosas que digo. No te acostumbres… enserio -¿Y eso a que viene? - A nada simplemente algún día me cansaré, me iré y echarás de menos a esas cosas si estás acostumbrado.
viernes, 17 de julio de 2009
-¿Te puedo pedir una cosa? -Sí, dime -No te acostumbres a mí. -¿Cómo? -Que no te acostumbres a mí, ni a mi risa, ni a mi hiperactividad matutina, ni a mis sonrisas en esos momentos, ni a mis besos, ni a mi olor. No te acostumbres a que hablemos de tus problemas, ni a que te escuche con atención. No te acostumbres a como te miro o te dejo de mirar, no te acostumbres a mis mejillas rojas como un tomate cuando te ríes de mí, ni te acostumbres a mi rabia, ni a reírte de las cosas que digo. No te acostumbres… enserio -¿Y eso a que viene? - A nada simplemente algún día me cansaré, me iré y echarás de menos a esas cosas si estás acostumbrado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
