viernes, 13 de noviembre de 2009

Tal vez éramos, sin saberlo. Lo hecho de menos.

Están los que siempre llevan amuletos... están los que siempre usan la misma ropa... los que imploran mirando al cielo... los que creen en supersticiones... Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas, los que siguen luchando cuando todo parece perdido, como si cada vez, fuera la ultima vez. Convencidos que la vida misma es un desafío. Sufren, pero no se quejan, porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca. El cansancio termina. Pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado. En su cuerpo hay la misma cantidad de músculos, la misma sangre, lo que nos hace diferente es el espíritu. La determinación de alcanzar la cima, una cima que no se logra superando a los demás, si no superándose a así mismo.


















Mi segunda familia...

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